La primera vez

1º PARTE

 

 

 

Hacía tanto que lo deseaba y por fin, así nada más, pasó. No estaba listo, ni sabía que pasaría pero demonios, ¡qué maravilloso fue!

 

No puedo decir que nunca lo pensé ni nunca lo imaginé si a este señor le he dedicado muchas, muchísimas jaladas desde que lo vi desnudo frente a mí masturbándose con su reflejo y qué decir de las veces que me agasajo a su hijito en su cuarto, cuántas veces no he pensado que Julián soy yo y él quien me destroza todita la hombría. Pero al fin hoy, hoy pasó.

 

Me tomo sin decir nada, ahí mismo en su casa; mientras yo esperaba a Julián empecé a vagar por su casa como suelo hacerlo desde los 10 años. Todo estaba muy callado porque era un sábado de vacaciones de verano. Ni la chacha daba luces de estar en casa hasta que oí un ruido al pasar por la habitación de los papás de Julián. Era el sonido de la regadera en el cuarto de baño. ¿Y si era él?

 

Vi que la puerta estaba entre abierta y no pude contenerme, en todos estos años nunca había entrado a su habitación y la curiosidad me mataba; saber dónde guardaba su ropa, qué ocultaba en sus cajones, cuáles eran sus perfumes y sus cosas personales y más que nada, saber en qué parte guardaba su ropa interior. No pude contenerme y como si mi vida dependiera de ello busque en la primera cómoda que vi pero eran asuntos de su esposa. Asquito. Entré más dentro de la habitación y estaba otra puerta, era la puerta del armario y un instinto me llamó. Reconocí el aroma de su ropa, su ropa sudada de gimnasio.

 

 

Estaba ahí en el piso, desde los calcetines deportivos, pasando por un short y una playera dry fit y lo más preciado de todo, su ropa interior. Era de lo más ordinaria posible, blanca, de algodón, tipo trusa pero eso sí, de buena marca y sin ninguna mancha asquerosa, al contrario, el sudor se sentía justo en el elástico y su aroma a hombre justo en dónde debe, en el área del paquete. La tomé y empecé a olerla, a sentirla, a restregármela en el cuerpo como si con ella me bendijera o qué sé yo; en ese momento ya no sabía nada de mi alrededor, el olor a sudor y orina invadía todo, ¿qué tenía ese hombre que me dominaba así?

 

– Disculpa, ¿qué haces ahí? – oí su voz enfrente de mí.

 

 

…CONTINUARÁ…

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