El fin del mundo

Siempre que asisto a misa y me aburro con la homilía dominical pienso que toda mi vida he estado engañado por ese padre gordo y calvo y la iglesia en general, ¿cómo creer que dios es igual a todos nosotros y que además, vino como judío guapo pero pobre a salvarnos?

Y es que, OK, de que hay judíos guapos los hay, pero pobres no, ni por gracia divina. Y que dios se parezca a nosotros, a todos nosotros, incluyendo la señora narizona, el señor enano de adelante o el bebé que parece una papa roja, lo dudo mucho.

Siempre, por estas u otras razones termino pensando que es un pelirrojo. O al menos, si yo fuera dios, sería algo exótico y de una belleza única. Sí, él debe de ser un pelirrojo alto, barbón, estéticamente velludo, blanco como la nieve, ojos azul celeste, etéreo, misterioso pero con un gesto tierno, como si de un cachorro de Cocker Spaniel se tratara. Manos grandes labradas de experiencia, piernas fuertes y angulosas, caderas chatas y espalda grande, muy grande que encumbrara en hombros donde yo y los miles de feligreses podríamos acurrucar nuestra cabeza para las penas y muchas otras cosas más.

Sí, él debe de ser así, y musculoso, pero no exagerado, tonificado, sonriente pero serio, ágil, delicado pero sin llegar a ser amanerado, inteligente pero sin ser soberbio. En pocas palabras, grandioso. Todo un dios.

Además, también durante la homilía, me pongo a pensar en el fin del mundo, en que estoy condenado a irme al infierno (según el padre), el por qué ya nadie quiere a la iglesia  y también en el por qué los pelirrojos se extinguen. Para mí, todo está relacionado y me hace creer que el fin está cerca.

Mi hipótesis durante la homilía es la siguiente: mi condición de gay y estarme sabroseando al cristo en la cruz me va a llevar al infierno pero como ya nadie quiere a la iglesia y yo soy super new age, trato de que todo se me resbale; además,  el mundo se terminará en unos meses y como, igual que a la iglesia, las mujeres no quieren a los pelirrojos para reproducirse, hay que aprovechar a los gays rojos porque cuando se extingan, ya no habrá un día más.

 

– Oremos … –

 

Me levanto a duras penas, la erección no me deja. Buscaré a mi dios pelirrojo antes de que se acabe el mundo.

 

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