El sol no nace más aquí; la luna

es el pastor y las estrellas sus ovejas.

Donde la luz no existe y el alba

palidece; aquí, aquí estoy yo sin un corazón

ardiente. Donde el mar termina y las montañas

apenas empiezan, aquí estoy yo, con un lobo

devorando mis entrañas. El viento se mece y la vastedad

del mundo enternece mientras mis pulmones desvanecen

al son del cielo. Aquí, sin el sol, la luz; en medio de la nada,

ni viento ni el mismo mundo, sin un dios semejante.

Aquí,

aquí estoy.

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