Otro Día

Hay días en los que la vida te coje, otros tantos en los que tú te la cojes y unos cuántos en dónde lo tuyo, lo tuyo, lo tuyo, es ser versatil. Ya saben, mejor pájaro en mano que culito volando.

Ayer fue uno de esos últimos días. Desperté sin un sentido en la vida más el de cojer. Cojer como endemoniado, como poseso, como un cerdo, con todo y orgasmo de 30 minutos. En otro momento hubiera calmado mis ansias con un buen porno, un polvo de mano o hacer gala de artilugios sexosos pero no, mejor me fui a prender la pc y ver carne en todo su esplendor.

Uno por aquí, otros por allá y el vecino insistente en la ventana del chat, “¿Cuándo nos vemos?“, “Quiero ser tuyo“, “¡Hazme como quieras!“, decía entre líneas su plática aburrida pero yo hoy quería otra nalguita a la cual amar. La verdad es que él fue un error usado y manejable que después de la cuarta cojida ya se le terminó el encanto. Lo dejo en espera con un comentario clásico de cazador “Voy a salir pero te aviso de rato, ¿va?“. Sabemos ambos, muy probablemente, no pasará.
Me baño, me relajo, trato de distraerme pero los que quiero no caen y los que me quieren ni en las rocas les caigo. Así es esto de ligar por internet y caigo en cuenta de la hora, casi las 5 de la tarde y a las 7 tengo compromiso, de esos serios, con mucha ropa y pura clase, nada de lo que quiero. “¿Estás en casa? Quiero cojerte“, le digo sin preámbulo al pobre vecino, él asienta con un “Aha” alargado y aguado que hace todo menos prender la máquina.

¡Bendita la boca de este hombre! Siempre al hacer esa garganta profunda con la lengua de fuera sé por qué sigo frecuentándolo, aún su flacidez, su cuerpo todo depilado y la voz amanerada, la cual me recuerde a una vieja amiga con problemas hormonales. Mejor no pienso en nada de eso porque ésto no funciona así, mejor imaginar y actuar. Sin mucho tacto ni decoro, lo pongo de espaldas y se lo dejo ir. Él grita, gime, aúlla y maúlla pero yo solo siento cosquillas. Los hombres también podemos fingir orgasmos, es solo cuestión de saber el punto.

Lo dejo casi inconciente, me levanto de la cama, sonrío de manera diplomática y me largo al baño. Lavo y enjuago lo debido, me visto y digo adiós de la mejor manera posible y el se despide con su peor cara y sin un disimulo de haber sido partido en 2 hace unos momentos. ¡Dios! Me subo al auto y mejor pienso en mi reunión.

Casi 8pm, ya todos están aquí. Los mismos de siempre, tal vez 1, 2 desconocidos pero nadie en el radar. Me siento y empieza el cotorreo con sorbos de cervezas. La primera es relajante, la segunda es divertida y las demás, solo llegan en desfile, así como pasan las personas y sus palabras. Solo termino pensando en lo mismo de hace rato. Cojer.

Hola. Ven a mi casa. Vivo aquí *añada un mapa de Google*”. Contesto como puedo, el Swype ayuda y tomo mis cosas. Aquí nadie me detiene y menos por embestidas. ¡Ahí te voy, complejo de Edipo retorcido!

Llego casi íntegro, entro a su casa, el silencio impera; padres, hermanos o familia dormida arriba, sexo abajo, justo en la cocina. Le quito la poca ropa puesta y en un chasquido, él me ha quitado la mía. Creo que sí estoy ebrio, será mejor dejarme llevar y ser el menos activo.

Lucía mejor en foto, se siente mejor de lejitos, ¿esto es un bultito o es su..? ¡Dios! ¿Qué estoy haciendo? Espero impaciente el final y acelero las cosas, si antes ya fingí un orgasmo, el segundo debe salirme mejor. “Sí, vamos, sigue, me corro, me vengo *añada grititos ahogados*” y en menos de lo que me convenció en ir con él, se ha venido afuera con un beso de lengua. Necesito irme rápido de aquí.

Salgo como vil gato, sin despedirnos por falta de nombres y etiquetas. Subo a mi coche, “será mejor dormir“, es lo único que me da pensar. Diez minutos más e igual, sigo sin saber cómo estoy en pie y cómo me transporté. Lavo mis dientes, borro rastros de otros aromas. Llego a mi cama y me desnudo por fin, en completa paz. “Mañana será otro día” pienso balbuceante. Sí, hoy es otro día, con culpa, con dolor, con otros aromas y un sabor extraño en la garganta. Hoy es otro día que, como mencioné al principio, la vida y tú ya se conocen tanto el punto G que se dan hueva. Hoy es otro día.

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