Nardos negros

Supe que ayer me soñaste, suave y etéreo.

En ese momento, conocí el sabor de tus

deseos junto al aroma de tu aliento.

Nardos negros crecen en tus adentros.

Descubrí cómo anhelas mi cuerpo

en la lúgubre y secreta noche,

justo donde la luna te crece

e ilumina tu cara, eterna de secretos.

Nardos negros crecen en tus adentros.

La gente no sabe quién soy cuando me ve;

no saben nada de mi. No se imaginan lo dulce

de mi ser, menos los movimientos suaves de él;

de mi cuerpo, fulgurante y candente.

Hay un sinfin de cosas sin saber de él

que tú has descubierto en tu sueño.

Estos pobres y tristes kilos son carne,

huesos y mucho más, lo has de recordar,

pequeño, en cada noche al evocar

el sueño donde descubrí dónde

los nardos negros crecen en tus adentros.

Supe que ayer me soñaste, suave y etéreo.

Probé tus nardos negros. Comí de tus adentros.

Mi cuerpo mordió tu ser. La luna nos observó.

Nardos negros crecen en tus adentros.

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